Bio

Javier Celemín González

A sus 16 años, llega a sus manos su primera y más apreciada cámara, una Nikon FG, con lo que empieza su pasión por la fotografía química, que llegará a desarrollar profesionalmente durante algunos veranos, trabajando como asistente de laboratorio fotográfico. De estas primeras experiencias químicas y de sus vivencias digitales posteriores, cocina un “mélange” que, tomando -indistintamente- un soporte digital o químico, logra plasmar su obra en tirajes de copias manuales, con técnicas fotográficas del siglo XIX que muy pocos fotógrafos cultivan todavía. Las obras que nos presenta hoy son una muestra de la fusión de nuestros tiempos, que reúne diferentes elementos de la tradición de casi 200 años de fotografía.

En sus proyectos fotográficos, nos muestra una exploración dinámica y espontánea, a través de la fotografía directa, en la que el protagonista es siempre la persona y su entorno y nos deja entrever que es un ávido investigador de la vida y de la naturaleza humana. Sus fotografías nos descubren sentimientos, esperanzas y estados de ánimo, confusión y sorpresa ante la vida, alegría, pena, desesperación, bloqueos y sonrisas… en definitiva, nos trae la vida y la tiñe de sepia para que su caricia nos resulte más cálida.